jueves, 2 de septiembre de 2010

Mi mente a lo largo del tiempo, la estructura de mi mundo.

Desde una ventana, anhelando el porvenir, se proyectan miles de imágenes, cada una con miles de detalles y de mil colores, algunos piensan que las fantasías son productos de la inmadurez, pero quién deja de fantasear perdería la sensación de transportarse a dónde uno quiera y cómo quiera, quién no fantasea no tiene anhelos concretos, y así también podría perder el alma, no será más que una pequeña hormiga temerosa en un mundo habitado por seres gigantes.   

       Siempre quise encontrarme conmigo misma, si comprendo mi personalidad, o si sólo estoy siendo engañada por una simple ilusión creada por mis deseos. Siempre vi el mundo de mil maneras, sólo existían ratos en los que mantenía un sólo color, pero en realidad nunca me negué generar miles de puntos de vista sobre el Universo.
Pero a lo largo del tiempo mis anhelos se vieron truncados por inmensos conceptos como el estereotipo, la perfección, la competencia, cuando yo sólo era un ser altruista, inocente, de un mundo totalmente diferente. Éstos cambios denotaron ciertos problemas que empecé a desarrollar en la adolescencia, y que también existían en mi niñez, pero divago tanto en un mundo irreal, que a veces evito ésta clase de conflictos en mi mente. En mi vida social siempre tuve escasos amigos, muchos a los cuales ya dejé de ver, y algunos que siguen siendo fieles a nuestra amistad. No es que ellos me hayan rechazado, sino que nos hemos distanciado, nuestros caminos se separaron por inmensos bloques, que comúnmente les diría objetivos, pero en la vida social no son más que una desventaja. El problema de mi socialización con las personas yace en el excesivo análisis de mis conversaciones, en el perfecto uso de las palabras, el miedo a el "qué dirá", el deseo de que esa persona me preste atención, pero por sobretodo, la aceptación. Siempre tuve miedo al rechazo aún si nunca había sido rechazada anteriormente, nunca brillé socialmente, y generalmente mis gustos se veían muy apartados del resto de mis compañeros de clase, o amigos de barrio. Pero nunca me sentí sola en mi niñez, siempre me cruzaba a la plaza para jugar con mis amigos del barrio, nos trepábamos en árboles, en casas, vivíamos andando en bicicleta, y comprábamos cientos de golosinas, pero siempre quería un espacio para jugar con mis juguetes, sola, y en mi mundo. En la adolescencia me enfrenté con cientos de conflictos nuevos, a los que no tenía la menor idea como escapar, ni el por qué de su existencia. Intenté afrontar la crueldad de mis compañeros de clase, de mis profesores, pero cuando empezaba a comprenderlo ya habían empeorado, y al fin y al cabo nunca podía afrontar la situación, siempre fui una persona muy sensible, pero la crueldad de mis compañeros en la escuela siempre me quedó patente, y no se por qué razón, pero es que nunca pude comprender por qué se comportaban de esa manera conmigo, que desprecio podía generar cuando era una persona tímida y careciente de maldad. Y ya a mis 18 años pude disfrutar de la libertad de poder dejar un ambiente al que no me sienta cómoda, pero si voy atrás en el tiempo veo que perdí mucho tiempo al que me podría haber dedicado a estudiar ciencia, o idiomas, quizás es eso lo que mantiene esa memoria de la crueldad, tan patente y firme, como si hubiese sido ayer, y los sentimientos de impotencia e intriga persisten pero día a día se van disipando cada vez más. Actualmente no soy una persona introvertida, pero si me guardo de muchísimas situaciones, soy de cuestionar la autoridad, y me irrito fácilmente, pero no demuestro mis sentimientos, de ninguna manera.
            Me encanta aprender todo de libros, siempre fui una persona que no presta atención cara a cara, sino en un ambiente cerrado, en silencio, y con textos. Siempre me he sacado buenas notas al estudiar todo de libros, pero he fallado al intentar aprender por otros medios, nunca puedo asimilar instrucciones sin que aparezcan desordenadas en mi mente, y cuando alguien intenta hablarme y darme instrucciones solo a mi, pierdo la concentración y el tren de la conversación, y por supuesto, esa persona piensa que estoy en otro mundo, que en realidad no deseo entender ni informarme. Pero no es verdad, tengo muchos deseos, son tantos, que ya no sé a cuál dedicarme primero, pero intento alcanzar lo inalcanzable, para lograr un sinfín de deseos en el camino. Pero es tan difícil, analizo cada detalle con una excesiva cautela, ocupando el doble de tiempo y generando dudas irrelevantes en mi mente, detestables, e incoherentes. No pasa ni un segundo para frustrarme con ataques de mi bajo auto-estima y mi desinteresada manera con que trato éstos problemas, ya he pasado por un período en el que perdí mi equilibrio y caí en un pozo depresivo, esa excesivo análisis de lo innecesario y vulgar, esos detalles que nadie ve pero que para mi son ineludibles, están ahí, aborrecen la oscuridad.
       No pasa ni un día y tener que pensar que estoy olvidando de mi maravilloso mundo organizado, he notado que no tengo práctica para organizar mis tareas, estoy sumergida en un completo desastre, y a pesar de mis intentos, termino fallando y hundiéndome en un ambiente y una mente desorganizada. No me queda nada por desordenar, mi mente asomada desde una cornisa, ve un mundo de ideas, vela euritmia en las imágenes, lo que puede llegar a alcanzar, pero conscientemente, se tambalea y cae al vacío.  Mi mente desorganizada me impide transmitir y resumir un tema sin tener que saltar hacia otro, intento con todas mis fuerzas, pero nunca puedo expresarme sobre un asunto en particular, siempre al releer lo que he escrito veo mi desorientación,  finalizando con un texto incomprensible. No sé por qué sufro de tanta incomprensión en mi interior, siempre sueño despierta y es tan limpio, tan tranquilo. Pero en realidad vivo en la desorganización, es como una enfermedad que cada vez ocupa más espacio. Ya he perdido mi percepción del tiempo, y no tolero cambiar mis rutinas, es el miedo a una situación nueva que ocurrirá, no soporto que la situación sea diferente, y siempre me proyecto una realidad paralela, algo que pueda llegar a pasar, para programar mis respuestas. En este momento siento que estoy encerrada en un mundo con una estructura creada con mis propias manos, pero con terribles consecuencias por su mala construcción, un mundo que exige perfeccionismo, que es un concepto que requiere de múltiples tareas, como el análisis de detalles, el planteamiento de un proyecto y abordar riesgos de fracaso.

  En mi pequeño espacio expreso numerosos sentimientos, pero en realidad ésto es un resumen, me es imposible poder expresar todo en un texto de unos pocos renglones, pero me parece un logro haber podido comunicar tanto y que no resulte confuso ni desordenado, en fin.. Así es como pienso ahora.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario